Haz el mapa con las dos y compara. Es gratis, tarda dos minutos cada uno, y es la única forma honesta de saber cuánto importa la diferencia en tu caso concreto. Si las dos horas te dan prácticamente las mismas ciudades, la duda no te afecta. Si te dan ciudades distintas, entonces sí merece la pena resolverla.
Sobre cuál suele ser más fiable: el acta manda, pero no siempre. En muchos hospitales la hora que se registra es la del momento en que se hace el parte, no la del nacimiento, y pueden ir quince o veinte minutos por detrás. También hay actas donde la hora se rellenó días después, de memoria.
El recuerdo de la familia tiene el problema contrario: suele ser vago en los minutos pero fiable en el tramo. Casi nadie recuerda si fueron las 20:05 o las 20:20, pero casi todo el mundo recuerda si fue de día o de noche, antes o después de cenar.
Una forma práctica de decidir: si la diferencia entre las dos horas es menor de media hora, quédate con el acta y sigue adelante. Si es de horas, busca una tercera fuente antes de tomar ninguna decisión con el mapa.
Un ejemplo de cómo se ve en la práctica: alguien con el acta en 22:10 y el recuerdo de su madre en «sobre las diez y media» tiene veinte minutos de duda, que son unos 550 kilómetros. Si su primera ciudad es Lisboa y la segunda Madrid, separadas por 500, esa duda sí decide. Si son Lisboa y Tokio, no cambia nada.
Y si la diferencia te deja entre dos ciudades distintas, la respuesta no es elegir la que más te guste: es que todavía no tienes el dato suficiente para decidir.
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