¿Cómo se lee un mapa astrocartográfico?

Se lee en tres pasos y en este orden: primero miras qué líneas pasan cerca de un sitio, después a cuántos kilómetros pasan, y solo al final qué significa cada una. Casi todo el mundo lo hace al revés —empieza por los significados— y por eso acaba viendo lo que quería ver.

El primer paso es geográfico, no astrológico. Busca tu ciudad y mira qué líneas la cruzan o la rozan. Si no hay ninguna en cientos de kilómetros, ese sitio es neutro para ti y no hay nada que interpretar.

El segundo paso es el que casi nadie da, y es el que decide: la distancia. Una línea dibujada en un mapa del mundo tiene varios píxeles de grosor y cada píxel son cientos de kilómetros. Que «pase por» tu ciudad no significa nada hasta que sabes si pasa a 40 kilómetros o a 600. Por eso el reporte te da siempre el número.

El tercer paso ya es el significado: qué planeta es y por qué ángulo. Un mismo planeta cambia según cruce por el Ascendente, el Descendente, el Medio Cielo o el Fondo del Cielo, y esas cuatro versiones no se parecen entre sí.

Y un cuarto paso que es más bien una advertencia: no busques una ciudad perfecta. Casi ningún sitio tiene solo líneas fáciles. Lo que se busca es un equilibrio que encaje con lo que quieres ahora, sabiendo lo que se paga por ello.

Un atajo si no quieres hacer los tres pasos a mano: el reporte ya los hace por ti y te da las ciudades ordenadas. Pero conviene entender el método aunque uses el atajo, porque es lo que te permite discutirle el resultado en vez de creértelo.

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