¿Cambian mis líneas con el tiempo?

No. Tus 80 líneas se calculan con la posición de los planetas en el instante y el lugar en que naciste, y ese instante no cambia: el mapa que tienes a los treinta es el mismo que a los sesenta. Lo que cambia con el tiempo eres tú y lo que el cielo hace por encima de tu carta.

Es la misma lógica que la carta natal. La carta es una foto del cielo al nacer; el mapa es esa foto proyectada sobre el mundo. Por eso puedes comprobar el mapa con ciudades donde viviste hace veinte años: las líneas estaban ahí igual que hoy.

Lo que sí cambia es cómo vives cada línea. Una de Urano a los veinte es aventura; a los cincuenta es la libertad de dejar lo que ya no sirve. Una de Saturno de joven pesa; con madurez, ordena. Por eso el reporte describe la línea y no la edad: la edad la pones tú al leerla.

Y lo que también cambia son los tránsitos: los planetas de hoy pasando sobre tu carta. Existe una técnica que los pone sobre el mapa —el mapa del año, o cyclocartography— y dice dónde te tocan este año en concreto. No es lo que vendemos hoy; es lo siguiente en la lista, y cuando exista se leerá encima del mapa natal, nunca en su lugar.

Un caso aparte: si corriges tu hora de nacimiento, el mapa sí cambia, y mucho. Cuatro minutos mueven las líneas unos 110 kilómetros. Eso no es que el mapa haya cambiado con el tiempo; es que el de antes estaba calculado con un dato equivocado. Se regenera sin coste dentro de los treinta días.

En la práctica: tu reporte no caduca. El enlace y el PDF son tuyos para siempre, y lo que dicen de Lisboa o de Ciudad de México será igual de válido dentro de diez años. Lo único que envejece es la lista de ciudades donde ya viviste, que crece contigo.

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